
El alma nos persigue...........; vivimos a un ritmo que obliga a olvidarse de lo esencial en pos de lograr lo inmediato y tangible.
Imagino que es como que inevitablemente subimos a una cinta transportadora que poco a poco va tomando velocidad, y nosotros en ella debemos acelerar el paso para no caernos.
Es que, es necesario estudiar para enriquecer nuestra formaciòn, y con ella lograr un mejor desarrollo profesional.
Y con tal realización mejorar las posibilidades laborales, a fin de mejorar la satisfacción de nuestras necesidades.
Pero y nuestras necesidades intangibles?, esas no se compran, no se satisfacen intelectualmente.
Y es entonces cuando vemos que "el alma nos persigue"; viene detrás nuestro, cansada por tremendo esfuerzo por alcanzarnos.
Es que el alma tiene un ritmo mas lento; satisfacer sus necesidades requiere de minutos "mas extensos", necesita un paso suave y tranquilo.
Olores, sabores, texturas, temperaturas, una brisa, el rocío, el día, la noche, el sol, la luna........., no se compran, y son las vitaminas que el espíritu del individuo necesita para fortalecerse.
Y cuando el espíritu está fuerte, el individuo vive mas feliz, con mas energía para enfrentar el vértigo de la vida cotidiana.
Será que hay que bajarse de la cinta transportadora, y solo subir de a ratos...?


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